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Concierto Madrid OMNI Sala Ritmo y Compás

Superada la primera parte del programa, quedaba la segunda. OMNI estaban preparados para salir. En realidad llevaban preparados desde hacía ya mucho tiempo. ¿cómo podríamos trasmitiros las ganas tan grandes de venir a Madrid que tenía esta gente? Era el tercer intento por nuestra parte. Siempre surgían contratiempos, compromisos, problemas al fin, que lo fueron retrasando. Y por fin llegó el día. Algunos de ellos se vinieron ya la noche anterior para disfrutar no sólo de un concierto sin más, sino de un concepto más global, más amplio, como siempre lo hacen todo, a lo grande y sin medida. De hecho estuvimos por Madrid esa noche con ellos y dejaremos de lado el anecdotario de situaciones que surgieron porque sino no acabamos. Son andaluces. Eso lo resume bastante bien.

OMNI tiene ya un bagaje y una historia importante a sus espaldas. Se resume en dos discos oficiales, un tercero de estudio en ciernes, un directo a punto de salir, dos participaciones -cada una más exitosa, incluso, que la anterior- en la catedral del progresivo, o sea el BAJA-PROG, y colaboraciones en proyectos y bandas de todo tipo de la mayoría de sus miembros (la última más que colaboración ha sido en el transoceánico proyecto de los mejicanos CAST, un álbum doble de nombre AL-BANDALUZ, en el que, para unir la música de ambos continentes OMNI ha colaborado no sólo tocando en el disco sino componiendo algunos temas). A ésto hay que sumar, cómo no, multitud de conciertos por el cono sur (de España, se entiende), y un decidido interés por sacar del ostracismo al rock progresivo en Andalucía (La mayor prueba de ello hasta ahora ha sido la organización del ROTA-PROG 2001).

OMNI es una banda amplia. Es más que una banda. Es un compendio de caracteres distintos, una familia -como a ellos les gusta reconocerse- en la que es tan importante el que va a ver un ensayo por afinidad como el que toca la batería. Cada uno es uno más. Otra pieza de la máquina. Ahí todos opinan, todos disponen, todos discuten y pelean y así, en un ambiente "familiar" -para lo bueno y para lo malo- es como van creando sus temas. Y así, con esa intensidad contagiosa, es como los temas se van arreglando, modelando, puliendo hasta el perfeccionismo casi enfermizo. Las canciones nunca están terminadas. De una vez a otra siempre cambian, sufren, padecen, crecen. Cada nueva ocasión se visten con un traje nuevo. Y así, con la maleta llena de trajes nuevos, se plantaron ante el escenario.

Y esto lo constatamos los que presumimos de conocer su música. Y ahí es donde nos pasmamos. Lo que pusieron en directo fue un recorrido por todo ese bagaje del que hablábamos antes. Un recorrido por su TRAS EL PUENTE y su VALS DE LOS DUENDES y un adelanto de algunos temas que ya tienen preparados para el tercer disco. Pero, claro, los temas en directo adquirían una fuerza y una dimensión desconocidas. Sólo el comienzo supuso una descarga tal que lo único que podíamos pensar es que si habían empezado con tanta energía, tan a lo grande, ¿cómo narices iban a terminar si se supone que los conciertos van in crescendo?

El sonido en estos primeros momentos de concierto fue muy bueno. Hacer que se oiga bien la música de OMNI es una labor nada sencilla. Es una música muy intensa, los instrumentos entrelazan en el aire los ambientes que crean, se solapan y se alternan. Hay muchos matices, conseguir que toda esa atmósfera se puede captar con claridad es difícil. Y se consiguió. A pesar de que ellos estaban incómodos por que no se oían bien -el problema de los monitores- se podían separar perfectamente los distintos sonidos que creaba cada uno.

Este primer tema tan impactante era la unión de dos temas carismáticos de la banda, CASAPUERTA y CONTRACORRIENTE. Una larguísima introducción, lenta, envolvente, muy bien llevada por el teclado de Alberto Márquez, dejaba el terreno preparado para una explosión brutal, muy rápida y muy intensa donde cada uno iba mostrando sus cartas. Los punteos rotundos de la guitarra de Michael Starry sólo eran silenciados por la rapidísima flauta de Pepe Torres, al más puro estilo Ian Anderson. Ismael Colón desde el principio dejó claro que todos debían tocar al ritmo que marcasen sus potentes baquetas. La guitarra rítmica de Salvador Vélez te derretía con las melodías y acompañamientos tan variados que tiene este tema. Y uno de los cambios que más se notan en esta canción con respecto a la original en disco es que aquí el bajo de Jose Luis Algaba lo llena todo. Y es que este gran bajista se ha convertido en el infatigable trabajador que necesita el grupo para redondear los temas. Tras casi 12 minutos de descarga torrencial acabaron este CONTRACORRIENTE alargando hasta el infinito el final, casi más como un tema de cierre de concierto, que como el primero de una larga noche. Y así la gente, que en muchos casos venía a descubrir a OMNI, se quedó absolutamente parada, como fascinada. Sinceramente, no lo esperaban.

Ya desde ese momento Salva se erigió, con ese verbo indómito que dios le ha dado, en el conductor temático de la noche, aunque alternaba esta labor con Alberto, y es que les gusta el palique a estos muchachos. Dieron paso al siguiente tema, VUELO NOCTURNO, anunciando que iban a presentar a los músicos -qué raro, ¿no?, si acababan de empezar- y así lo hicieron. Afortunadamente atemperaron el ritmo, para que pudiese ir subiendo a medida que avanzaba el concierto. Así, tras este "vuelo", Alberto presentó LA RONDA DE LAS DUNAS, un tema con un aire muy andalucí que evoca la calidez de las playas gaditanas. Entre medias Ismael se descolgó con uno de sus solos de batería, más por insistencia de sus compañeros que de motu propio, porque es de natural tímido. Pero desde luego, en lo posible le recomendamos desde aquí que se prodigue más, porque la calidad, la soltura, la fuerza y la inagotable variedad de registros de este joven batería son un lujo para cualquiera que tenga la suerte de poder escucharle.

Llegaron al ecuador de su actuación, con uno de sus temas estrella, ideal para tocar en directo. La guapísima Rocío Piña subió al escenario para cantar con Salva uno de los pocos temas vocales de la banda. Rocío no estuvo cómoda cantando, no se oía a sí misma y pensó que los demás tampoco, pero os aseguramos que se oyó. Y francamente bien. Este ROMPEOLAS es un tema redondo, preciosista, alegre y cálido. Y el juego entre la voz quebrada de Salva y la dulce de Rocío es la guinda perfecta. Al final de este tema la catarsis fue colectiva, el público estaba entregado y la banda exultante. Y es que el ROMPEOLAS te alegra el alma.


En este punto acometieron la tarea de tocar en público por primera vez los nuevos temas que ya están preparando. Rocío se quedó en el escenario para volver a lucirse con un tema muy especial para nosotros. Y es que han tenido el increíble gesto de llamar a uno de sus nuevos temas de una forma que nos eriza el bello y nos llena de orgullo. LOS RECUERDOS DEL UNICORNIO, que así lo han llamado, llegará a ser tan emblemático en su discografía como el mismísimo ROMPEOLAS, pues tiene todos los ingredientes para ello. Nos deshacemos en elogios por ese detallazo.

El otro nuevo tema, largo, lleno de detalles, de diferentes momentos, pero que aún no tienen del todo definido -conociéndoles lo variarán varias veces hasta dar con la unanimidad absoluta- se llama OMNI, como ellos. Salva invitó después a bailar con EL VALS DE LOS DUENDES, otro de sus puntos álgidos del espectáculo, pero en justicia hemos de decir que no sonó del todo bien. Desconocemos el motivo pero hubo alguna entrada a destiempo que hizo que sonará "raro". Fue temporal, desde luego, porque los dos temas que sirvieron ya de cierre, COMO LA NOCHE Y EL DÍA, su tema más sinfónico, y TRAS EL PUENTE, volvieron a colocar el listón en todo lo alto.

Estuvieron soberbios, entregados, disfrutando. Michael tuvo momentos absolutamente gloriosos, en los que parecía estar absolutamente solo en el mundo, solo con su guitarra. Con él casi lloramos. Ismael es nuestro héroe, de Salva no podemos más que aprender. Es inexplicable el puntillo que le da a todo lo que toca. Sin él nada sería lo mismo. El arte de Pepe es tan grande que no nos extraña que tenga que tocar en 16 grupos distintos -lo juro- para poder expresarse todo él. Es muy grande. Lo de Jose Luis no tiene nombre. Discreto en su rincón, pero controlando y uniéndolo todo con su bajo incansable. Y con Alberto te quedas embobado viendo cómo caracolean sus dedos por la montaña rusa de sus muchos teclados. Espectacular, en una palabra.

Tras dos horas y ocho temas, terminaron exhaustos, pero felices y agradecidos a un público que en todo momento se mostró cálido y encantado con lo que allí se estaba viendo. Felicitamos a los siete músicos, y felicitamos también a dos miembros más de la banda, Rafa Tardío, ese 'hombre en la sombra' tan importante para el fino funcionamiento de la maquinaria OMNI, que les lleva, les trae, les mima, les cuida, les exige y les enseña, y a Alex, que ejerció de técnico de sonido luchando contra la adversidad y las carencias. A todos ellos, gracias por venir, gracias por sudar la camiseta, y contamos los días para volver a disfrutar con vosotros